Capítulo 6 `` Desiluciones´´
Desde entonces no tuve otra mascota hasta los 6 añitos, me regalaron un conejo completamente blanco lo queria y lo mimaba, pero al vivir en un piso alquilado el dueño nos lo prohibió, así que mi madre ideo un plan, me llevo al centro comercial y allí estuvimos varias horas aunque no compramos nada, al volver a casa buscaba como loco a mi conejito, y lo encontré lastimosamente, mi tío y mi abuela habian matado a mi conejito y habian echo una sopa con el, dejandome solo de el su colita como recuerdo, desde entonces no como la carne de conejo en recuerdo a mi conejito.
No se como serias vosotros castigados de críos queridos lectores pero yo si recuerdos mis tipos de castigo, el uso del cinturón, del cable de la plancha, de la ortiga, ortiga junto a un baño en agua fría que potencia el efecto de la ortiga, para mi todos ellos eran temidos pero sobre todo, detestaba a uno, al cabestro, por si no lo sabias querido lector, es un látigo echo con la piel seca de los genitales de un toro, donde te da te deja marca varios días.
Recuerdo muchos castigos, como uno que no olvidare, no se lo que hice pero mi madre me levanto a las cinco de la mañana para que nada mas despertar entre en un baño de agua fría con ortiga, todos estos tipos castigos hicieron de mi alguien, a quien ahora me duele mas el daño emocional a lo físico.
Ese cabestro tenia que hacerlo desaparecer y con ayuda de mi prima, que también en varias ocasiones sufrió su impacto, logramos hacerlo desaparecer, salvándonos a nosotros y futuras generaciones. Claro esta que la sangre de mi piel fue la que mas probó ese látigo.
Al cumplir los siete años ingrese en un buen colegio pero tuvimos que mudarnos por su lejanía, y fue ahí donde hice por fin un amigo, ser distinto a los demás a veces hace que nadie quiera acercarse a ti, aun con amigos yo seguía siendo único, mientras que mis compañeros salían a la calle peatonal a jugar a los tazos, peonzas, yo- yos, fútbol, yo me quedaba solo en casa, hacia mis deberes, esperaba al repartidor de leche y a través de los barrotes de la ventana le daba una pequeña olla, donde el me pueda poner el litro de leche, que yo mas tarde me encargaba de hacer hervir para que no se echara a perder.
Aprendi a hacerme batidos para no pasar hambre y a aprovechar lo que tenia para no tirar nada, asi usaba los platanos pochos y junto a un poco de leche ya tenia un batido para mi y otro para cuando llegara mi madre.
Mi madre me recompenso una tarde con el regalo que tanto queria una pelota enorme que con esfuerzo logro ahorrar para comprarmela, la dejamos en el salón y fuimos a cenar fuera, al volver habian entrado en casa y entre las cosas que nunca más aparecieron fue mi querida pelota.
Mi madre en ese entonces seguia trabajando en el aeropuerto, trabajaba
limpiando los aviones, y claro alli tenian una tarjetita para comer, yo
una vez que fui con ella me comi mi comida, primer plato mas segundo
plato y postre, la de mi madre y parte de la de una amiga de ella, era
un pozito sin fondo, pero tenia que aprovecha que podia comer. En ese tiempo ella conocio al que llegaria a ser su nuevo marido y el padre de mis hermanitos.
En ese mismo periodo de tiempo mi padre igualmente se habia vuelto a casar y ahora tenia una hermanita Camila que nació cuando tenia dos añitos y medio, su madre al no ser su hijo me trataba muy mal, me cogia a la fuerza y me cortaba el pelo sin tener ella idea de lo que hacia, dejandome fatal, después mi madre iba y se enfrentaba a esa señora, mi madre siempre ha sido una mujer de caracter y mi padre lo sabe, cuando un matrimonio se separa si hay un hijo de por medio el padre que no tiene la custodia tiene que pasar una pension cada mes, pues bien mi madre debia muchos meses y nosotros debiamos en todas partes, mi madre se enfado aun mas por lo del corte y mediante contactos puso a mi padre en prision hasta que pagara la pension que debia, es un recuerdo que no olvidare ver como mi padre era detenido y todo por mi culpa, por haber existido.
Mi vida era gris y vacia, me sentia solo, pero años mas tarde comprobaria la verdadera soledad, pues en esta época podia jugar con mi patinete al ir a casa de mi padre, ayudar a mi abuela y maravillarme al ver como vendia la carne a las personas, jugar con mi tio a las peleitas, ver la tele y arrimarme a mi madre cuando estaba triste para que esta me abrace y me sienta mejor, algo que pocos valoramos pero solo cuando no esta es cuando vemos el dolor que causa no tenerlo.
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