Capítulo 10 `` Nuevos horizontes´´
Mi primer verano en Madrid, pronto descubriría el calor de la capital, aun faltaba mucho para que empezaran las clases y mi madre veía que me estaba aburriendo todo el día en casa, soy un chico hiperactivo necesito estar siempre en movimiento.
Decidió enviarme de campamento, así nueve días después de que llegara a Madrid me marchaba dos semanas a Cáceres,dos semanas que fueron para mi como el recreo para unas clases de vida muy duras, en ese tiempo corría, saltaba, gritaba, me divertía jugando, aprendí a caminar por un rio, aunque para hacerlo sin querer perdí un par de zapatillas nuevas, aprendí a escalar, aunque debido a un fallo del instructor, me colocaron el arnés al revés, lo cual no me permitia estirarme correctamente y me impidió llegar a la cima, aprendí a bajar en tirolina, a tirar con el arco, a soportar las novatadas, la mía fue que mientras dormía, el resto de los chicos me pusieron pasta dental en la cara y lo mezclaron con talco para los pies, suerte para mi que el talco me hizo estornudar y desperté, permitiéndome ir a lavarme la cara antes de que me vea todo el campamento, caminaba por nuevos pueblos y probando comidas nuevas, aprendí a dar masajes y coger huevos kinder en harina y correr cuanto pueda evitando que la manguera me moje.
Al volver a casa fue como volver a clases, volvía a ser el crio que tenia que madurar antes de tiempo, volvía a encargarme de mis hermanos pues mi madre tenia que trabajar y mi padrastro igual, la abuela de mis hermanos se volvió a ir, así pues tenia muchas responsabilidades, mi rutina era la siguiente: por la mañana al despertar desayunaba mientras mi madre se iba a dejar a mis hermanos en la guardería, al terminar recogía los platos del desayuno, cogía mi mochila y entraba en clases, llegaba la una iba a casa me calentaba la comida en el microondas, un aparato que aprendía a usar aquí, comía viendo los simpsons lavaba mi plato cogía las llaves y volvía a clases, al terminar la jornada lectiva, iba a un centro en el cual podía hacer los deberes y realizar ciertas actividades con unos cuidadores, salia de ahí a las siete e iba a recoger a mis hermanos de la guardería, llegaba y mi padrastro ya estaba en casa. Ahí es cuando empezaba mi sufrimiento, desconectaba la televisión del salón, metía sus hijos en la habitación para que vean las series que les gustaban y cerraba la puerta, de esta manera me aislaba a mi.
Los días pasaban y pasaban yo hablaba con mi padre por teléfono cada vez que era posible, en Reyes me regalaron una consola, mi primera consola, la Game Boy Color con el Pokemon Plata, por este pequeño obsequio despertó en mi al rey de los juegos, no existe juego aun que no pueda superar, da igual el modo que tenga, lo termino en poco tiempo, me engancho a la informática y los videojuegos. También ese juego me hizo descubrir un nuevo mundo, el mundo otaku, el mundo del manga y el anime. Un mundo que me encanto, me fascino y del que estoy orgulloso de decir que pertenezco.
Actualmente, de echo ahora mismo estoy estudiando Informática, todo fruto de ese momento, siempre he sido un buen estudiante y ese año no iba a ser diferente, la única diferencia fue que estudiaba en un colegio de monjas, lo bueno es que a veces sorteaban cosas en clase, he de reconocer que dos veces gane, la primera fue un Zorro con Tornado no con mi numero de la suerte, el cinco, si no con el que seria a partir de entonces mi segundo numero de la suerte, el trece. La segunda vez que gane, gane con el cinco pero el premio era una estatua de la virgen y yo querido lector me considero agnóstico. No creo en ningún ser superior o dios, yo creo en mi existencia y en la ciencia. Así sera hasta mi muerte
Todo parecía ir bien, con la asociación fui a conocer el Parque de Atracciones, el Lago, Faunia , pero entonces volvieron los problemas.
Estos problemas en amplitud los explicare en el próximo capitulo espero que lo leáis.
Decidió enviarme de campamento, así nueve días después de que llegara a Madrid me marchaba dos semanas a Cáceres,dos semanas que fueron para mi como el recreo para unas clases de vida muy duras, en ese tiempo corría, saltaba, gritaba, me divertía jugando, aprendí a caminar por un rio, aunque para hacerlo sin querer perdí un par de zapatillas nuevas, aprendí a escalar, aunque debido a un fallo del instructor, me colocaron el arnés al revés, lo cual no me permitia estirarme correctamente y me impidió llegar a la cima, aprendí a bajar en tirolina, a tirar con el arco, a soportar las novatadas, la mía fue que mientras dormía, el resto de los chicos me pusieron pasta dental en la cara y lo mezclaron con talco para los pies, suerte para mi que el talco me hizo estornudar y desperté, permitiéndome ir a lavarme la cara antes de que me vea todo el campamento, caminaba por nuevos pueblos y probando comidas nuevas, aprendí a dar masajes y coger huevos kinder en harina y correr cuanto pueda evitando que la manguera me moje.
Al volver a casa fue como volver a clases, volvía a ser el crio que tenia que madurar antes de tiempo, volvía a encargarme de mis hermanos pues mi madre tenia que trabajar y mi padrastro igual, la abuela de mis hermanos se volvió a ir, así pues tenia muchas responsabilidades, mi rutina era la siguiente: por la mañana al despertar desayunaba mientras mi madre se iba a dejar a mis hermanos en la guardería, al terminar recogía los platos del desayuno, cogía mi mochila y entraba en clases, llegaba la una iba a casa me calentaba la comida en el microondas, un aparato que aprendía a usar aquí, comía viendo los simpsons lavaba mi plato cogía las llaves y volvía a clases, al terminar la jornada lectiva, iba a un centro en el cual podía hacer los deberes y realizar ciertas actividades con unos cuidadores, salia de ahí a las siete e iba a recoger a mis hermanos de la guardería, llegaba y mi padrastro ya estaba en casa. Ahí es cuando empezaba mi sufrimiento, desconectaba la televisión del salón, metía sus hijos en la habitación para que vean las series que les gustaban y cerraba la puerta, de esta manera me aislaba a mi.
Los días pasaban y pasaban yo hablaba con mi padre por teléfono cada vez que era posible, en Reyes me regalaron una consola, mi primera consola, la Game Boy Color con el Pokemon Plata, por este pequeño obsequio despertó en mi al rey de los juegos, no existe juego aun que no pueda superar, da igual el modo que tenga, lo termino en poco tiempo, me engancho a la informática y los videojuegos. También ese juego me hizo descubrir un nuevo mundo, el mundo otaku, el mundo del manga y el anime. Un mundo que me encanto, me fascino y del que estoy orgulloso de decir que pertenezco.
Actualmente, de echo ahora mismo estoy estudiando Informática, todo fruto de ese momento, siempre he sido un buen estudiante y ese año no iba a ser diferente, la única diferencia fue que estudiaba en un colegio de monjas, lo bueno es que a veces sorteaban cosas en clase, he de reconocer que dos veces gane, la primera fue un Zorro con Tornado no con mi numero de la suerte, el cinco, si no con el que seria a partir de entonces mi segundo numero de la suerte, el trece. La segunda vez que gane, gane con el cinco pero el premio era una estatua de la virgen y yo querido lector me considero agnóstico. No creo en ningún ser superior o dios, yo creo en mi existencia y en la ciencia. Así sera hasta mi muerte
Todo parecía ir bien, con la asociación fui a conocer el Parque de Atracciones, el Lago, Faunia , pero entonces volvieron los problemas.
Estos problemas en amplitud los explicare en el próximo capitulo espero que lo leáis.
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