Capítulo 23 ``Wendy´´

Estando aún en segundo de la E.S.O. me di cuenta que a partir de ese día mis tardes serian tristes, yo regresaba a casa a las dos y veinte, me calentaba mi comida y comía en un absoluto silencio, pues comía solo, el silencio me atormentaba y me ponía triste hasta las cuatro y media cuando salia a recoger a mis hermanos. Para mi esta era la rutina de cada día , el despertarme a las seis y media para llevar a los pequeños al desayuno y quedarme solo en casa hasta ir al instituto y luego después de eso esperar a que lleguen.

Más en Diciembre pasó algo que no me esperaba, volvía a casa, ese día estaba contento mi madre estaba en casa, pues tenía el día libre, hoy no comería solo y fui corriendo a casa. Nada más entrar me percate de unas hojas de papel periódico que estaban puestas en el suelo de la cocina, pensé que se había regado algo de aceite y no le di mas importancia, al ir a saludar a mi madre la vi, en un pequeño rincón sentadita y temblando del miedo estaba una pequeña perrita de unos siete meses, la vi y por instinto quise cogerla en brazos pero me dijo mi madre que no, que estaba con mucho miedo por eso estaban los papeles, que del miedo se había meado.

Mientras comíamos la veía ahí triste y miedosa, eso me daba pena para animarla en los momentos que mi madre se despistaba le daba trozos de carne para que comiese algo, era una costumbre antigua e mi, que yo incluso en Ecuador en la carnicería de mi abuela, a escondidas de ella solía coger trozitos de carne y se los daba a los dos perros que acogí, Eddy y Mcdown en honor a un perro de la televisión, mientras comíamos mi madre me relató la historia de esa perrita. El jefe de mi padre tenia una hermana, una señora mayor que su única compania eran sus cuatro gatos y sus tres perros, al morir esta, sus mascotas se quedaron sin dueño y el hermano intentó buscar un hogar para todos ellos. Tras unos días de intensas llamadas pudo dar hogar a los gatos y dos perros, más a la perrita pequeña de nombre Wendy no había forma de darle un hogar. Pasó una semana en casa de él, pero al no poder quedarse con él pensó en sacrificarla, ya que al no poder darle un hogar, antes de que al abandonarla en algún lugar y que muera atropellada, quería que muera sin dolor.

Más fue allí, en ese momento cuando la buena estrella de Wendy apareció, cuando ya estaban organizando todo para sacrificarla, él recordó que mi padre le había comentado hace un mes que mi hermano y yo habíamos llegado a Parla desde Ecuador, así que espero para terminar todo y al día siguiente tras contarle la situación le preguntó a mi padre si quería quedarse con Wendy. Mi padre aceptó y a la hora de la comida llevó a Wendy a casa, donde en un momento le hizo a  mi madre un breve resumen de su historia y ella también aceptó de que se quedara.

Al terminar de comer teníamos que ir al  Ayuntamiento  y aprovechamos para sacar a Wendy, mi madre la llevó gran parte del camino, pero mientras ella entraba, yo me quede con Wendy en la puerta, la vi temblando pues hacia frio y sin importarme lo que dijera mi madre la tome en brazos y la tape con mi chaqueta, sintiendo que se le quería y que no pasaba tanto frio dejo de temblar,  al salir mi madre le pedí llevarla yo el camino de retorno para acostumbrarme a ella.

A partir de ese día, mi rutina cambió si bien es cierto me levantaba y  volvía a la misma hora, ahora desde que se iban mis hermanos Wendy saltaba sobre mis piernas y miraba la televisión conmigo, descubrí que es una fan de Pretty Cure, si intentaba cambiar de canal gruñía y miraba fijamente la pantalla hasta que empezaba Dragon Ball. Al volver de clases ella estaba ahí para jugar conmigo y que le diera algo de comer me lo pasaba bien con ella.

Eso si ella es un poco trasto como yo, al final sera cierto el dicho que es igual que su dueño, a los tres días de que entrara en nuestras vidas,  por la noche subió a la mesa del comedor, quizás por el olor de algo que se les cayera a mis hermanos, y al saltar cayó mal y se rompió una patita, tuvimos que llevarla al veterinario  que la escayolaran, dos veces pues a base de mordiscos destrozó la primera escayola.

Habían posibilidades de que saliera mal y caminara mal desde ese día, pero mi Wendy es como yo nunca se rinde y consigue imposibles, a día de hoy ella corre, salta, camina tranquilamente sin problema alguno siempre a mi lado, a pesar de que pasa mas tiempo con mis hermanos, es a mi a quien quiere mas, quizás por ser la primera persona de casa que le ofreció cariño y por esos momentos del primer día, ó, por que siempre que estoy con ella sabe que me hace feliz, que es un soporte donde me apoyo para no llorar cada día.

Es por eso que le dedicó un capítulo a ella, por que siempre que la necesitamos alguno, ella siempre estará con nosotros, es parte de esta familia y la queremos mucho.


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