Capítulo 20 `` Avanzando a mejor´´
Hola querido lector, siento el no haber podido escribir nada
en este puente, mas por motivos personales, no he podido hacerlo. También
quiero comunicar que a partir de hoy los capítulos salvo por causa mayor, todos los días laborables saldrá un publicado.
Con este capítulo cierro la primera parte de mi libro, su continuación será publicado igualmente en
este blog y su primer capitulo será mañana.
El tiempo pasó, y me llamó mi madre con la gran noticia, habían dado con una forma rápida de hacernos ir a Madrid, mi madre que entonces había encontrado de nuevo el amor, con un ciudadano español, amor que encontró antes del intento de llevarnos a los tres, entre los dos movieron cielo y tierra para intentarnos traer cuanto antes, mi hermanito Néstor muy triste al no poder estar con nosotros, lo pasaba en Infantil por las mañanas y por las tardes con el novio de mi madre.
Entre los dos habían contratado a una abogada experta en
estos casos, la cual les recomendó que
la mejor manera de que a nosotros dos nos diesen el visado para poder viajar
era que mi madre se casase con su novio
y comprasen un piso, haciendo imposibles
compraron un pequeño piso en Parla, una
ciudad en la periferia sur de Madrid, ya
solo quedaba la boda, fueron al Registro
Civil y se encontraron con una lista de
espera de mas de un año, mi madre casi rompe en llanto, mas tuvimos suerte, una
boda se había cancelado, y había un
hueco libre para dentro de dos semanas,
mi madre aceptó.
Ella si quería casarse, pero ella quería que estemos sus
tres hijos con ella en ese momento tan crucial de su vida, y ser yo quien la
acompañe hasta el altar, más por este imprevisto tenia que casarse sin que
Alejandro y yo estemos presentes. Una
vez terminada la boda, mi madre me llamó, ahora era yo quien tenia que hacer
las cosas en Ecuador, pues mi abuelita iría muy despacio, así que después de dejar a mi hermano en el
colegio, iba de un lado a otro, recogiendo papeles, certificados, llevándolos
ante un notario, daba igual el tiempo
que hiciera sol, lluvia, viento, granizo, etc., yo no descansaba corría para
que pudiese hacer todo en el menor tiempo.
Una anécdota de estos días, fue cuando tenia que ir a recoger dos documentos, y solo necesitaba llevar las partidas de nacimientos, equivalentes al libro de familia español, y los documentos de identidad mío y de mi hermano, como esa tarde llovía, lo metí todo dentro de una bolsa de plástico negra, al partir me di cuenta que la bolsa no cabía en mis bolsillos y lo llevaba sujeto de la mano, para llegar a mi destino tenia que coger un autobús y el trolebús, una especie de tranvía que existe en Ecuador, al subir al primer autobús puse la bolsa encima de mis piernas y solo me levante al llegar al lugar donde tenia que realizar el transbordo, cogí el nuevo transporte y al bajar en mi estación, me percate de una cosa, ya no llevaba la bolsa.
Pensé en que lo mejor seria volver atrás sobre mis pasos, y encontrarla rápidamente, pues su perdida significaría tres meses mas de retraso, cogí un autobús y volví a mi lugar de partida, sin que nadie me viese, volví mirando poco a poco y fui ahí que recordé que si llevaba la bolsa al subir al autobús, si fue allí donde se me cayo estaba perdido, baje desolado para hacer el transbordo, casi llorando cuando de pronto la vi, una pequeña bolsa negra en un charco con lodo, pensé que podría ser esa bolsa, no perdía nada por levantarla, y al abrirla me di cuenta , que si, era esa, mi bolsa, sujetándola con fuerza cogí el nuevo transporte y fui a por los documentos, regresé casa feliz, agradeciendo mi suerte, y claro esta, ese percance jamás lo conté a mis padres.
Una anécdota de estos días, fue cuando tenia que ir a recoger dos documentos, y solo necesitaba llevar las partidas de nacimientos, equivalentes al libro de familia español, y los documentos de identidad mío y de mi hermano, como esa tarde llovía, lo metí todo dentro de una bolsa de plástico negra, al partir me di cuenta que la bolsa no cabía en mis bolsillos y lo llevaba sujeto de la mano, para llegar a mi destino tenia que coger un autobús y el trolebús, una especie de tranvía que existe en Ecuador, al subir al primer autobús puse la bolsa encima de mis piernas y solo me levante al llegar al lugar donde tenia que realizar el transbordo, cogí el nuevo transporte y al bajar en mi estación, me percate de una cosa, ya no llevaba la bolsa.
Pensé en que lo mejor seria volver atrás sobre mis pasos, y encontrarla rápidamente, pues su perdida significaría tres meses mas de retraso, cogí un autobús y volví a mi lugar de partida, sin que nadie me viese, volví mirando poco a poco y fui ahí que recordé que si llevaba la bolsa al subir al autobús, si fue allí donde se me cayo estaba perdido, baje desolado para hacer el transbordo, casi llorando cuando de pronto la vi, una pequeña bolsa negra en un charco con lodo, pensé que podría ser esa bolsa, no perdía nada por levantarla, y al abrirla me di cuenta , que si, era esa, mi bolsa, sujetándola con fuerza cogí el nuevo transporte y fui a por los documentos, regresé casa feliz, agradeciendo mi suerte, y claro esta, ese percance jamás lo conté a mis padres.
Tras comunicar a mi madre que ya tenia todo preparado aquí,
mi madre rápidamente busco un vuelo para que mi hermano y yo viajásemos a
Madrid, iríamos solos pues yo cuidaría de mi hermano, el billete se compró, viajaba dentro de una
semana.
En esa semana me dedique a despedirme de mis tíos, mis primas, mis abuelos paternos ya solo me quedaban mi abuelo materno, mi padre y mi abuela; estos últimos me acompañarían al aeropuerto y seria allí cuando nos despidiésemos, así que fui a visitar con mi hermano a mi abuelito, yo a mi abuelito lo quiero mucho, siempre lo he llamado abuelito René, desde que se separó de mi abuelita y se volvió a casar con otra señora, apenas podíamos verle. Sobretodo después de que mi madre terminase en una pelea con esta señora y esta última terminara en el suelo y casi sin respirar, todo por hablar mal de mi abuela, el instinto Castillo es así, si hablas mal o haces daño a algún ser querido, ten por seguro que un Castillo estallará en cólera y el otro saldrá muy mal herido. Lastimosamente en mi caso, al estallar pierdo mi conciencia y aquel que actúa es un yo completamente distinto, que no tiene piedad y que de no ser detenido bien podría matar al otro.
En esa semana me dedique a despedirme de mis tíos, mis primas, mis abuelos paternos ya solo me quedaban mi abuelo materno, mi padre y mi abuela; estos últimos me acompañarían al aeropuerto y seria allí cuando nos despidiésemos, así que fui a visitar con mi hermano a mi abuelito, yo a mi abuelito lo quiero mucho, siempre lo he llamado abuelito René, desde que se separó de mi abuelita y se volvió a casar con otra señora, apenas podíamos verle. Sobretodo después de que mi madre terminase en una pelea con esta señora y esta última terminara en el suelo y casi sin respirar, todo por hablar mal de mi abuela, el instinto Castillo es así, si hablas mal o haces daño a algún ser querido, ten por seguro que un Castillo estallará en cólera y el otro saldrá muy mal herido. Lastimosamente en mi caso, al estallar pierdo mi conciencia y aquel que actúa es un yo completamente distinto, que no tiene piedad y que de no ser detenido bien podría matar al otro.
Para ver a mi abuelito teníamos que visitarle mientras
trabajaba, el hacia recorridos para un colegio, llevaba a los niños a su hogar,
y siempre estaba una hora antes de que salieran los niños, es en esa hora que
podíamos verle, y siempre que iba mi abuelito me daba algo, me invitaba a una
salchipapa, patatas con salchichas acompañas de un encurtido de cebolla y
tomate, y una bebida, o me daba cositas,
el me dio mi primer llaverito navaja. Algo que mas tarde perdería gracias a mi tío,
así como la colección de cuentos infantiles que me dieron mis abuelos, un drogadicto con tal de satisfacer su
necesidad de consumo, roba cosas y las vende, incluso a sus seres queridos.
Mi abuelito siempre se portaba bien conmigo, en mi
cumpleaños me regalo un reloj precioso,
y siempre siempre me daba dinero que con mi hermano nos encargábamos de gastar
en juguetes para jugar juntos, esta vez
seria la ultima vez que lo viese así que la despedida fue triste, le pedí que
se cuide, le dije que algún día volverá a visitarle y le ayudaría en sus
recorridos. Aun espero poder ir, no para quedarme, si no mas bien de
vacaciones.
Y llegó el día, mi padre se reuniría conmigo en el aeropuerto, así que mi abuelita, mi hermano y yo emprendimos el viaje hasta el aeropuerto, un viaje que para mi seria el último pues ahora si por fin volvería al lugar donde soy yo, donde no soy un bicho raro.
Envolvimos las maletas en un plástico para que estas no sean abiertas en Guayaquil, pues mi vuelo era con transbordo, y al girarme vi a mi padre, me traía un balón de futbol, para que aquí practique y juegue, se despidió de mi llorando, yo naturalmente lloré, pues a pesar de todo quiero mucho a mi padre, y se que si lo necesito y esta en su mano el lo hará por mi. Me dio unas golosinas para comer en el avión, las cuales llevaban unos regalitos en forma de adornos navideños, unos adornos que siempre vienen conmigo en mi billetera, lo guarde como pude en mi mochila, en ella llevaba todas las películas que compre con los recados que hice, y ya en la puerta de embarque me despedí de mi padre y mi abuela. Me pedían que me cuide y que sea fuerte que proteja y cuide a mis hermanos, y mi hermano y yo seguimos adelante, antes de salir de la sala, volví la mirada atrás y los vi a ambos llorando como nunca los había visto, quería llorar volver atrás, pero no, tenia que ser fuerte y cuidar de Alejandro, lo tome de la mano y seguimos caminando sin derramar ni una lagrima.
Y llegó el día, mi padre se reuniría conmigo en el aeropuerto, así que mi abuelita, mi hermano y yo emprendimos el viaje hasta el aeropuerto, un viaje que para mi seria el último pues ahora si por fin volvería al lugar donde soy yo, donde no soy un bicho raro.
Envolvimos las maletas en un plástico para que estas no sean abiertas en Guayaquil, pues mi vuelo era con transbordo, y al girarme vi a mi padre, me traía un balón de futbol, para que aquí practique y juegue, se despidió de mi llorando, yo naturalmente lloré, pues a pesar de todo quiero mucho a mi padre, y se que si lo necesito y esta en su mano el lo hará por mi. Me dio unas golosinas para comer en el avión, las cuales llevaban unos regalitos en forma de adornos navideños, unos adornos que siempre vienen conmigo en mi billetera, lo guarde como pude en mi mochila, en ella llevaba todas las películas que compre con los recados que hice, y ya en la puerta de embarque me despedí de mi padre y mi abuela. Me pedían que me cuide y que sea fuerte que proteja y cuide a mis hermanos, y mi hermano y yo seguimos adelante, antes de salir de la sala, volví la mirada atrás y los vi a ambos llorando como nunca los había visto, quería llorar volver atrás, pero no, tenia que ser fuerte y cuidar de Alejandro, lo tome de la mano y seguimos caminando sin derramar ni una lagrima.
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